Las diferentes mentalidades: Mentalidad fija y mentalidad de crecimiento

¿Te has preguntado alguna vez si tu mentalidad es de algún tipo en especial? ¿Sabías que según las investigaciones de Carol Dweck, profesora de psicología social de la universidad de Stanford, existen dos tipos de mentalidad? 

 

Para empezar definiremos lo que es la mentalidad. La mentalidad es el modo de pensar o la configuración mental de una persona.

 

Pues bien, la profesora Carol Dweck ha realizado númerosos estudios en niños y adolescentes acerca de su mentalidad y ha comprobado la existencia de dos mentalidades: una fija y otra de crecimiento. Ambas van a determinar el pensamiento en la vida de las personas.

 

Las dos mentalidades se empiezan a forjar desde la infancia y se consolidan a través de los elogios que escuchamos y que van a ir construyendo en nuestro inconsciente dos tipos diferentes de creencias.

 

  1. Las personas con mentalidad fija creen que el éxito en su vida está vinculado a la inteligencia con la que nacen, sus habilidades básicas, sus talentos, son los que son y eso es todo. Piensan que hagan lo que hagan  no van a poder cambiar de forma significativa. Suelen poner a prueba su inteligencia y cuando fracasan tiran la toalla.  Estas personas han recibido cumplidos de este tipo: “¡Estos resultados son excelentes! ¡Qué inteligente eres!”, ¡Qué bien, gracias a tu inteligencia has podido superar esta prueba! Son personas adictas al reconocimiento de “su inteligencia.”                                                                                               
  2.  Por el contrario, las personas con mentalidad de crecimiento creen que el esfuerzo es la clave del éxito. Entienden que sus talentos y habilidades sí pueden desarrollarse a lo largo del tiempo si se esfuerzan, si tienen una buena enseñanza y son perseverantes. Los elogios que han escuchado son del tipo: “¡Estos resultados son excelentes, se nota que has trabajado mucho!”, “El trabajo entregado es bueno, denota mucho esfuerzo! Son personas que les apasionan los retos.

La mentalidad fija va a provocar que el individuo viva el fracaso de forma trágica y que evite probar otros campos de conocimiento en los que no se desenvuelva con soltura, tendiendo a rendirse fácilmente ante el primer tropiezo. En estas situaciones difíciles, piensan que no poseen la inteligencia o talento necesario y tienden a ocultar a los demás esa falta de habilidad. Prefieren la seguridad y comodidad que les proporciona los escenarios conocidos, ya que los dominan con gran facilidad. Son personas que suelen alardear de “su inteligencia”.

 

Los que poseen la mentalidad de crecimiento están preparados para afrontar el fracaso, ya que lo conciben como parte del aprendizaje. Gestionan las emociones de manera eficaz cuando comenten un error, aprendiendo de ellos y corrigiéndolos. Se proyectan en el futuro y construyen una vida basada en el esfuerzo y la mejora continua.

 

Si has identificado que tu mentalidad es fija, no te preocupes, la profesora Dweck nos propone una formula muy sencilla para evolucionar hacia una mentalidad de crecimiento. Habitúate a utilizar el adverbio todavía.

 

Por ejemplo: Imaginaos que hago mi primer vídeo y al visualizarlo me doy cuenta de que tengo muchos fallos. Una mentalidad de crecimiento diría: “Todavía me queda mucho que aprender”. Si observáis, es un pensamiento que me prepara para la acción y así, poco a poco iré progresando hasta alcanzar el resultado deseado.

 

Ya lo sabes, si lo que buscas es mejorar como persona, esfuérzate para pasar de la mentalidad fija a la mentalidad de crecimiento.

 

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